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CONSTANTINOPLA Y MADAGASCAR
Tras el ligero bajón cualitativo que supuso su anterior
film, Granujas de Medio Pelo, Woody Allen nos vuelve a dar muestra
de su portentoso talento en esta comedia, heredera de los clásicos
de los años 30 y 40, de directores como Howard Hawks o
el mismísimo Billy Wilder, trufada de maravillosos diálogos,
ejecutados a velocidad vertiginosa, ante los cuales no cabe distraerse,
pues surgen como un caudal continuo de ideas, réplicas
y contrarréplicas, a cuál más aguda e inteligente.
Es lo que ocurre en La Maldición del Escorpión
de Jade, donde el homenaje a aquel añorado cine alcanza
cotas paródicas, al rescatar -convenientemente exagerados-
personajes de aquellos años: el detective sagaz y misógino,
la mujer moderna y "masculinizada", la "femme fatal"
de turno, el jefe abusón (en clara referencia a El Apartamento),
la secretaria guapa y abierta, la hipnosis como arma del malvado
villano, que genera situaciones francamente divertidas (el desplante
a toda una Charlize Theron metida en la cama del protagonista),
la evocación de lugares exóticos (Constantinopla
y Madagascar), etc.
Pero, por encima de todo, incluso del magnífico guión,
destacar la enorme aportación de Helen Hunt, actriz que,
pese a la dureza de sus rasgos, parece nacida para la comedia,
como ya demostró con su oscarizado personaje en Mejor Imposible.
Como mal menor, que, pese a su indudable calidad, el film no alcance
las cotas de genialidad de anteriores títulos, como Balas
Sobre Broadway, de contexto parecido. Sin embargo, aún
siendo considerado como un film menor dentro de su extensa filmografía,
lo cierto es que está muy por encima de la media, en cuanto
a calidad de las comedias que nos llegan de Hollywood, la mayoría,
pura bazofia.
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