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¡GOLLUM!
Parecía difícil que esta segunda entrega de la trilogía
del anillo mantuviera el tono y la calidad demostradas en la primera.
No sólo lo ha conseguido, sino que, en varios aspectos, la
supera con creces. Uno de ellos es el ritmo, mucho más vivo
en esta segunda parte, aunque sin obviar momentos poéticos
y reflexivos, en especial, en las secuencias románticas protagonizadas
por Aragorn (un cada vez más asentado Viggo Mortensen), que
huye de prólogos innecesarios, introduciéndonos en
la historia sin rodeos, demostrando una gran economía narrativa.
Otro factor a tener en cuenta es la progresiva profundización
en los personajes, cuyos caracteres se van forjando a lo largo de
la aventura, empezando por un Frodo cada vez más influenciado
por el Anillo de Sauron (insisto, metáfora de la insaciable
codicia humana), para quien la misión se antojaría
imposible, de no contar con la inestimable ayuda de su escudero
(hay que hacer notar la indudable influencia de Cervantes en la
obra de Tolkien) Sam.
Destacar, además, el perfecto engarce del guión, complicado
tras la disolución de la Compañía, que hace
inevitable su fragmentación, con el riesgo evidente de confusión
que lleva implícito, pero que es salvado de manera brillante
(con alguna que otra laguna, eso es cierto), incluso en la compleja
traslación a imágenes del episodio de los Ents, o
pastores de árboles, en el que la historia muestra de manera
muy clara su faceta más ecologista militante, o la imponente
batalla final en el abismo de Helm, que ocupa tres cuartos de hora
de metraje como nunca se han visto antes, con ese uso magistral
de las masas (generadas, en su mayor parte, por revolucionarios
programas infográficos), que recuerda al mejor Kurosawa,
con toda su sobrecogedora épica estallando por doquier.
Pero, sin duda, el elemento más trascendental, el verdadero
punto fuerte de la película, se haya en la arrebatadora presencia
del Gollum (o Sméagol), auténtico espejo negro de
Frodo, personaje de dimensiones shakesperianas, cuya ambigüedad
esquizofrénica produce equívocos sentimientos de repulsión
y lástima al mismo tiempo, que alcanza tales cotas de expresividad
y patetismo, pese a que se trata de una criatura generada por ordenador
(a la que el actor británico Andy Serkis presta su humanidad),
que cualquier elogio se queda corto ante su colosal (y necesaria)
aportación. Un tanto que ha de apuntarse Peter Jackson, a
quien sus detractores
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acusan
(injustamente) de ser un bicho raro con pretensiones de director
de cine, pero que, a la espera de una más que prometedora
tercera y última entrega de la saga, merece ya un punto y
aparte en los anales del séptimo arte.
EN RESUMEN: Recomendable para amantes del cine catedralicio.
Lo mejor: Que la grandeza del Gollum nos haga olvidar la
pequeñez de Jar-Jar Binks.
Lo peor: cierto abuso de las panorámicas aéreas.
ARGUMENTO
La Comunidad del Anillo se ha disuelto. Aragorn, Legolas y Gimli
han decidido perseguir a la tropa de Uruks que han capturado a Merry
y Pippin, en lugar de alcanzar a Frodo para acompañarle en
su viaje hacia el Monte del Destino, donde el Anillo debe ser destruido.
Mientras Frodo y Sam cruzan las vastas y desoladas tierras del enemigo,
siniestras fuerzas conspiran para dominar la Tierra-media: La temible
alianza entre Sauron y sus Orcos con Saruman, que está creando
un ejercicto propio de Uruk-hai, una raza aún mas fuerte
y feroz. Un poder devastador simbolizado en sus dos torres: Orthanc
y Bard-dûr...
FICHA ARTÍSTICA y TÉCNICA:
ACTORES: ELIJAH WOOD, IAN MCKELLEN, LIV TYLER, VIGGO MORTENSEN,
SEAN ASTIN, CATE BLANCHETT, JOHN RHYS-DAVIES, CHRISTOPHER LEE, BILLY
BOYD, BERNARD HILL, DOMINIC MONAGHAN, ORLANDO BLOOM.
TÍTULO ORIGINAL: THE LORD OF THE RINGS: THE TWO TOWERS
GÉNERO: Aventura
DURACIÓN: 180
CALIFICACIÓN: Mayores 13 años
PRODUCCIÓN: BARRIE M. OSBORNE, FRAN WALSH, PETER JACKSON
DIRECCIÓN: PETER JACKSON
GUIÓN: PETER JACKSON
NACIONALIDAD: USA
Sección moderada por Hugo
Flores
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