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LA ETERNA LUCHA
Tantos siglos de desesperada e incluso sangrienta búsqueda, y ahora
resulta que la Piedra Filosofal, el quinto elemento que otorgaría el
poder sobre las naciones y la eterna sabiduría a quien lo poseyera nos
ha salido "bollycao" pelirroja de armas tomar y conjuntitos así como que
muy provocativos del no menos provocativo Gautier...
No es que me queje por ello (de haberlo sabido antes, me hago
templario, me apunto a una logia o lo que haga falta...), pero el bueno
de Luc Besson , el director de este tebeo futurista y estridente, que
tiene más de "Mortadelo y Filemón viajan al espacio" (con todos mis
respetos al genial Ibáñez) que de Moebius, por mucho que este y Mézières
hayan colaborado en el diseño de producción, podría haber gastado su
neurona en otro empeño.
Y eso que, en el fondo no está tan mal esta peliculilla. Uno puede
entretenerse riéndole las gracias al rapero Tricky (no confundir con el
entrañable "monstruo de las galletas) haciendo de descocadísima reinona
"massmedia" o contando los innumerables planos que Besson es capaz de
acumular en un minuto. Yo, por mi parte, preferí buscar referencias (más
bien, plagios), que haberlas haylas, y muchas: desde la ya clásica,
aunque discutible, Blade Runner, hasta la -digamos- pueril, aunque
indudablemente imaginativa fábula futurista de los gloriosos años
cincuenta, pasando -¡¡¡cómo no!!!- por la inevitable Star Wars y su
visión simple pero efectiva del eterno enfrentamiento entre las fuerzas
del Bien y del Mal, y por la demagógica, ambigua e innegablemente
astuta Metrópolis. Lástimas que dichas "referencias" se hayan quedado,
en este caso, en el terreno de lo puramente superficial, como si los
directores como Luc Besson se hubiesen dado cuenta de que, en los
tiempos que corren, superficialidad es sinónimo de espectacularidad y,
por tanto, de comercialidad. Y uno mete plano tras plano, centelleando
cual interminable video-clip, acompañado por cuatrocientos y pico mil
decibelios de trip-hop y ritmos "dance" argelinos y por mil millones de
efectos especiales gentileza de la DD, y se mete al público en el
bolsillo, y dinero llama a dinero, y vuelta a empezar... "Otra
peliculita como esta y nos forramos". Y servidor se hecha a temblar
cuando se entera que esa "otra peliculita" será, ni más ni menos, que el
tercer capítulo de la nueva saga de Star Wars. ¡Apañados vamos!.
¿Qué?¿Qué no he hablado de los actores? ¿Para qué...? Bueno, vale...
Bruce Willis: en su linea, o sea, majete; Ian Holm: sorprendentemente
cómico; Gary Oldman: él mismo lo ha dicho: "entre Hitler y Jerry Lewis";
Tricky: sin duda, la gran estrella de la función; y por último Milla
Jovovich (adorable sonrisa la suya): muy en la línea de las heroínas de
Luc Besson, es decir, fuertes pero dúctiles (me recuerda más a la
Natalie Portman de León que a la Anne Perilleaud (desconozco si se
escribe así) de Nikita. Por cierto, la esperada presencia -sobre todo,
por parte de las quinceañeras- de Luke Perry resulta de lo más fugaz.
Otra vez será...
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