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5 Buenas razones para conservar la Alquería de Romaguera

La alquería de Romaguera es uno de aquellos edificios que sorprenden por la gracia de su traza y la perfecta integración dentro del paisaje de naranjos que lo envuelve. Situada al pie de la montaña de Santa Ana, junto al barranco de Beniopa, aún mantiene intacto el orgullo de las construcciones rurales, con la belleza sencilla y austera de sus robustos muros y la nota de color de su cubierta de tejas rojas. Antaño fue un edificio solitario, que hacía las funciones de centro de organización del trabajo de la finca agrícola de más de treinta hanegadas a la que pertenecía. Hoy en día, su entorno de campos original ha sido alterado. A lo largo del siglo XX, a medida que la ciudad de Gandia crecía con la creación de nuevas calles, la discreta ubicación de la alquería se iba envolviendo de un cerco de nuevos edificios. En la actualidad, todavía se la puede contemplar en medio de bancales de naranjos, los pocos que han sobrevivido a la desintegración y venta de la finca, pero por poco tiempo. Una nueva urbanización se ha proyectado sobre estos campos y, sin respetar los edificios existentes, plantea arrasar la zona. Si no se hace nada para remediarlo, Gandia perderá una de sus más conocidas y representativas alquerías y todos los ciudadanos quedaremos desposeídos de uno de los más valiosos bienes de nuestro patrimonio cultural.

El valor histórico, artístico y, en definitiva, cultural de la alquería queda perfectamente expresado, documentado y demostrado en el informe que la historiadora Isabel Canet ha realizado y presentado a la Conselleria de Cultura de la Generalitat Valenciana. En dicho informe se explica el edificio y se aportan razones de carácter cultural más que suficientes para que sea protegido de acuerdo con el articulado de la Ley 4/1998, de 11 de junio de la Generalidad Valenciana, del Patrimonio Cultural Valenciano y sus más recientes modificaciones de los años 2004 y 2007.

Pero, además de las razones objetivas que historiadores y amantes de la cultura aportan para negarse a la destrucción de la alquería, yo, desde mi posición necesariamente comprometida como propietaria del edificio puedo aportar otras que se derivan del sentido común y que la gente puede entender claramente. A continuación las expongo:

Urbanizar significa crear ciudad, no destruirla.

La palabra urbanizar se entiende en positivo, o sea que se presupone que atiende al objetivo de mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos. Pero cuando la proyección de nuevos espacios urbanos hace tabula rasa con todo y aniquila de forma radical los estratos urbanos precedentes, demoliendo edificios históricos de valor cultural, a eso no se le puede llamar urbanizar. Eso sencillamente es destruir. Las ciudades se tienen que construir desde el respeto al pasado histórico puesto que se pretende que su evolución hacia el futuro sea armoniosa. De otro modo se perdería la propia identidad de la ciudad.

La demolición de la alquería de Romaguera supondría la pérdida de un elemento cultural más valioso del barrio de Santa Ana porque explica la historia del barrio en los últimos siglos, porque perteneció a una de las más notables familias de Gandia y porque es un edificio de gran valor arquitectónico, al estar construido con técnicas y materiales tradicionales valencianos. Es sabido por todo el mundo que la cultura es uno de los factores que afectan directamente la calidad de vida de las personas. Por esta razón nos oponemos a la destrucción de la alquería de Romaguera y exigimos una urbanización respetuosa con nuestra cultura y que mejore nuestra calidad de vida.

La alquería de Romaguera es de todos los ciudadanos.

La Ley 4/1998, de 11 de junio de la Generalidad Valenciana, del Patrimonio Cultural y sus más recientes modificaciones, declaran que el patrimonio cultural es de todos los ciudadanos. Por tanto, todos los gandienses tienen derecho a conocer la alquería de Romaguera, a ser informados sobre su valor cultural y sus circunstancias legales, a reivindicar su conservación y el derecho a disfrutarla. Por ese motivo, deseamos que se convierta en un centro público del barrio de Santa Ana, y que se destine a espacio cultural, a centro social, de la tercera edad o cualquier uso público que mejore la calidad de vida de los ciudadanos.

Su destrucción afectaría a toda la ciudad y dejaría a los ciudadanos desposeídos de un bien cultural que puede ser destinado a un uso beneficioso para todos.

Para evitar eso, llevo a cabo una campaña de recojida de firmas, con la que colaboran muchas empresas y comercios de nuestra ciudad, y hay dos correos electrónicos habilitados a este fin, alqueriaromaguera@hotmail.es y alqueriaderomaguera@hotmail.es, donde puede aportar su firma de apoyo con su nombre completo y DNI

Inmejorable estado de conservación de la alquería.

La fecha de construcción del edificio es desconocida. Las escrituras de propiedad permiten remontarla hasta 1834, cuando pertenecía a doña Mariana Jordá Jordá, una noble dama alcoyana. Seguramente el edificio ya estaba construido en el siglo XVIII puesto que en el listado de alquerías de los censos de población de Gandia conservados en el Archivo Municipal, aparece una alquería del Cementerio, y la alquería actualmente conocida como de Romaguera, estaba situada junto al cementerio viejo, por lo tanto es muy probable que sea la misma. Pese a su mucha antigüedad, el estado de la alquería es magnífico puesto que siempre ha estado habitada en alguna de sus dos partes y sus propietarios la han ido manteniendo. Además, no hace ni una década que ha sido rehabilitada completamente y está en condiciones óptimas, a diferencia de la mayoría de las alquerías de Gandia que, lamentablemente, están en situación de ruina.

La conservación de la alquería no retrasa la ejecución de la urbanización.

La situación de la alquería en un espacio periférico, destinado a zona verde, sobre el que no se han proyectado futuras edificaciones, permite que se conserve la alquería sin afectar el PAI y que el proyecto de urbanización se desarrolle tal como estaba previsto, sin introducir cambios que podrían retrasar las obras. Por lo tanto, su conservación y posible destinación a centro cultural y/o social no comportaría ningún tipo de impedimentos, ni obstáculos, ni trabas legales. En este sentido, hay que estar alerta ante los argumentos catastrofistas que hace circular la gente con oscuros intereses políticos o la gente mal informada.

La alquería es un factor de desarrollo económico para todo el barrio.

Está demostrado que el patrimonio cultural es un potente factor de desarrollo de la economía, sobretodo del turismo cultural. Ante la necesidad que acucia Gandia de atraer turismo más allá del verano y ante la gran cita del Quinto Centenario de San Francisco de Borja el año 2009, es necesario diseñar estrategias basadas en nuestros recursos culturales, gastronómicos, paisajísticos etc. para situar nuestra ciudad en el contexto internacional, como un reclamo cultural. La alquería ofrece la oportunidad de trazar itinerarios que enlacen monumentos como el castillo de Bairén, la ermita de Santa Ana, con las alquerías de la cercanía como Romaguera, Rausell etc. desde donde se puede contemplar el magnífico paisaje de la huerta de Gandia, las montañas y la panorámica de la ciudad. Estos itinerarios culturales cambiarían completamente el carácter marginal que sufre actualmente el barrio y le proporcionarían nuevas fuentes de ingresos derivadas del turismo.

Estas cinco razones son, entre otras, las que han impulsado a la gente a creer, como yo creo, que la conservación de la alquería de Romaguera ofrece muchas posibilidades de cara al futuro y que su destrucción sería un acto de barbarie sin paliativos, que acrecentaría todavía más el gran vacío de patrimonio cultural que aqueja esta ciudad.

Y mi pregunta es ¿existe en Gandía la propiedad privada? Durante 4 generaciones, mi familia ha mantenido la alquería y ahora, aparece un señor que dice que quiere destruirla sin importarle su valor patrimonial ni personal, alegando que se inundara (lleva en pie 200 años y no se ha inundado), la derriva , sobre ella planta 200 metros de césped que harán mucho bien a la ciudad (sobre todo a los perros), y desahucia a dos familias a las que deja en la ruina. ¿Esto es legal en un país democrático?

Ante la pérdida inminente y consciente de la necesidad de que Gandía avance hacia el futuro desde la armonía con el pasado, sin perder su cultura y elementos tradicionales distintivos, yo misma he solicitado a través de los medios legales establecidos la protección de la alquería. Muchos ciudadanos y ciudadanas se han solidarizado y ya han expresado su desacuerdo con la destrucción de la alquería por medio de sus firmas, lo cual les agradecemos de todo corazón y seguimos recibiéndolas, son nuestra voz y nuestra fuerza. Esperemos, pues, que los políticos actúen con responsabilidad y sentido del deber y atiendan la petición de las personas que alzan su voz y que cada vez son más.

Señor Alcalde, el día 19 de febrero, cuando me reuní con usted y con el señor Mut, me prometió construir el proyecto de reparcelación de Santa Ana sin derribar la alquería, por si tuviese cabida dentro del nuevo proyecto, hasta estos momentos, no he vuelto a recibir noticias suyas, excepto del señor Arturo Torro, y el señor Josep Miquel Moya, que se siguen interesando por el problema. Le comunico, que no he cambiado de teléfono, ni de dirección, por lo que me gustaría recibir alguna respuesta suya, aunque fuese atraves de la prensa, de lo que piensa las 2442 personas, que han entregado ya su firma con registro de entrada, para que no derribe la alquería, ni desahucie de forma tan denigrante a sus moradores, y le recuerdo, que al tratarse de un bien cultural de carácter local, “usted” tiene potestad para protegerla. ¿ Por que no intenta destinarla a centro social, biblioteca, centro geriátrico o de día, alberge juvenil……?

Sigo agradeciendo todas las respuestas solidarias y firmas recibidas hasta el día de hoy, que se seguirán entregando y esperando noticias de aquellos que tienen la obligación y la potestad de hacer algo por la Alquería de Romaguera.

Loli Romero

La Alquería de Romaguera en la actualidad

La Alquería de Romaguera, durante la guerra civil española




 

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